Uno de los doce apóstoles, conocido por su incredulidad.
Tomás es uno de los personajes más conocidos de los Evangelios, famoso por su escepticismo tras la resurrección de . También se le conoce como Tomás el Gemelo. En los relatos evangélicos, se destaca su duda cuando los otros apóstoles afirmaron haber visto al resucitado; su famosa declaración es: 'Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré'. Sin embargo, cuando finalmente se encuentra con , confiesa: '¡Señor mío y Dios mío!'. Esta escena resalta su transformación de la duda a la fe, convirtiéndose en un símbolo del proceso de creer sin haber visto directamente.
también es mencionado en el contexto de la misión de los apóstoles. En los Evangelios se encuentran referencias a su lealtad y compromiso con , incluso insinuando que estaba dispuesto a ir a Judea a morir con Él. La figura de , por tanto, nos invita a reflexionar sobre la fe que se desarrolla a través de experiencias personales y encuentros con lo divino.